lunes, 15 de septiembre de 2008

Una odisea en familia (parte 1)

Mejor el dragón que papá. Era de esperar que tras ver un capitulo de Son Goku en la tele un sábado por la mañana, estuviéramos tontos perdidos observando anonadados la caja tonta, para Yago”la caja de los deseos”.
Oíamos el dragón volar y a los distintos personajes de la tele lanzando bolas de fuego
y superpoderes extraordinarios que a mas de uno de nosotros le gustaría poseer.
De repente el oído de Rubén se agudizo y oyó los repentinos pasos de papa acercándose al comedor.
-¡Que viene, que viene!- dijo Rubén, buscando preocupado el mando de la tele para apagarla antes de que viniera.
-Vosotros no me habéis visto- Y Yago se escondió debajo de la manta.
Y yo asustada me hice la dormida.Y allí entro papá
- ¿Qué hacéis que todavía no habéis desayunado?- vociferó algo molesto.- Os vais a quedar tontos de tanta televisión.
Y de hecho, tristemente, ya lo estábamos.
Tras un breve silencio, observando tumbados en el sofá cómo papá abría las persianas, nos encaminamos a desayunar.
Cuando entramos en la cocina, todos nos sentamos en la mesa a esperar nuestras tostadas con nocilla; pero Yago, impaciente, pareció tener complejo de mono, ya que se colgó de una de las puertas que tiene el armario que está al lado de la galería, y con ansias de comer el armario se le cayó encima.
El estrepitoso golpe llego a oídos de mama que estaba secándose y asustada vino corriendo
-¿Qué ha pasado?-grito mama histérica con la toalla en la cabeza que parecía un turbante africano.
-Nada mamá – dijo Yago en silencio debajo del armario, para que papá no se enterara, pero era imposible, el golpe probablemente lo había escuchado hasta la vecina que es una vieja maruja.
- ¡Sal de ahí!- se enfadó mamá- ¡Como para matarte!
Pero el paso agitado de papá, irrumpió en la cocina.
- Siempre igual, siempre igual… Venga sal de ahí.
Por suerte, el mono de Yago todavía estaba completo, y no se había roto ni un brazo ni nada.
Una vez desayunando, papá su cafecito, Laura sus cereales, Rubén y Yago sus tostadas con nocilla y mamá sus galletas especiales para no engordar.
-Bueno,- papá parecía tener que dar una noticia importante.- Hace tiempo que no hacemos una escapada familiar, y hemos decidido pasar un fin de semana fuera. ¿Qué os parece?
A todos se nos cayó el mundo encima.
- ¡Joo!- se quejó Yago- No me apetece…
- ¡Yo mañana tengo partido y tengo que entrenar también!
- Y yo he quedado con mis amigos, además, tengo que estudiar para el examen de historia…
Papá y mamá se miraron desconsolados.
-Me da igual- añadió firme.- Suprimís todo lo que tengáis que hacer, y nos vamos todos de camping. Ayer que estuvimos en Torrevieja comprando tiendas de campaña y sacos de dormir. Tenemos un camping-gas nuevo, y muchas municiones para pasar tres maravillosos días en el bosque.
No queríamos, aquello estaba claro. Todos teníamos que hacer cosas y no estábamos dispuestos a pasar un fin de semana, seguramente de lo más aburrido, con la familia, pero había que acatar las órdenes que el jefe decía.
-¡Vamos, será divertido!- decía mamá contenta.
Yo miraba a Rubén, que ponía cara de : “sí, seguro… ¡yupi!”, pero claro, irónicamente.
Lo tenían ya todo planeado, habían hecho las maletas ya por la noche sin que nosotros nos hubiéramos percatado de nada.
-Sólo hace falta que os vistáis y os lavéis.- dijo papá contento.
- ¡A! y llevaros traje de baño, que hay un lago al lado del estacionamiento.
Un suplicio, vamos.
-Venga, alegraros que lo vamos a pasar bien.
Tras eso, se giraron y nuestras sonrisas falsas desvanecieron.
- Sonríe y saludo, que miran otra vez.- le dije a Rubén y a yago(...)

Laura Martínez

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